Después de muchos preparativos, por fin salimos otra vez de viaje.

En principio íbamos a ir unos cuantos, pero los problemas personales de cada uno, hizo que al final solo fuéramos cinco personas y tres coches.

Se anunciaba temporal y lo cierto es que la mitad del viaje fuimos lloviendo, pero al llegar al destino nos encontramos con que allí no había caído nada desde hace tiempo. Adiós al esperado barro.

Después de llenar los depósitos, comenzamos la ruta.

Nada mas comenzar, la ruta fue cogiendo altura rápidamente por caminos muy inclinados, que con barro el ascenso habría sido muy complicado.

Transitamos por alguna zona quemada que daba verdadera pena pasar por allí. Seguro que en la cabeza de todos paso la idea de colgar al desgraciado que se le ocurrió hacer una cosa así.

Mientras disfrutábamos del espectacular paisaje de las zonas verdes, pudimos ver en varias ocasiones corzos, incluso zorros corriendo por el monte.

En mitad del recorrido preparado para la primera de las dos etapas, llegamos a un curioso lugar, donde a parte de leer las miles de conchas colocadas en las forradas paredes de la tasca, degustamos unos vinos de la tierra y un chorizo que quitaba el hipo.

Durante toda la mañana, aunque con frío, el tiempo fue estupendo, pero en el ultimo tramo, antes de llegar a la cumbre, apareció algo de nieve y se nublo completamente.

JJ y Ana, decidieron seguir por la ruta marcada y nosotros cogimos un atajo por una zona mas complicada.

Descendimos por un gélido camino, en el que las roderas marcadas nos indicaban que con barro seria complicada la bajada.

Durante el ascenso, note que el Patrol daba tirones al acelerar y tenia una notable falta de potencia, pero como ya solo teníamos que bajar hasta el pueblo, seguimos descendiendo hasta el wpt donde nos encontraríamos con el otro coche.

Mientras llegaba el tercer coche al wpt de encuentro y viendo que íbamos a llegar demasiado pronto al pueblo donde terminaba la etapa, decidimos alargar un poco el día y recorrer los montes del municipio.

Magnificas cuestas me hicieron darme cuenta que mi coche iba cada vez peor y que meternos en alguna zona complicada podría ser peligroso, así que pusimos rumbo al destino para ver que le podía pasar al coche.

Un precioso camino rodeado de abedules, robles, acabos, abetos y un montón de especies mas, nos condujo al pueblo donde nos esperaba un refugio de primera.

Acompañados de un gran fuego y mejor vino, decidimos llamar a la asistencia para ver que le pasaba al patrolo. le pedí que trajera un filtro del gasóleo, pero el gruista me dijo que no podía, que el coche tenia que ir al taller.

Lo cierto es que no me hizo ninguna gracia que se llevara el coche, porque no estábamos seguros de lo que le pasaba al coche y puestos a meterle mano, prefería que fueran mis mecánicos de Madrid.

Así que una vez que llego el de la grúa y me explico que tenia un amigo que tenia un taller cerca de allí y que lo mejor era que se lo llevara. Yo le dije que prefería ver como funcionaba al día siguiente y que luego ya veríamos.

Bajamos al pueblo mas cercanos donde había bares y tiendas a comprar algún suministro. Allí pudimos conocer a un matrimonio, dueños de un bar, donde mas que un poco de orujo, compramos una destilería.

Les encargamos unas empanadas y que nos preparase para la mañana siguiente un buen desayuno para afrontar un duro día de ruta.

Nos fuimos de nuevo al refugio, donde preparamos unos churrascos y nos corrimos una buena juerga, regada con unos chupitos de orujo casero.

Alguno cometió el error de dormirse junto al fuego y sufrió alguna putada que otra.

El día amaneció con -8º. Calentamos los coches y nos fuimos a degustar el desayuno prometido por la señora Concha.

El Patrolo no era capaz ni de subir una pequeña cuesta que había en la carretera, así que nada mas llegar, llame de nuevo a Pepe el de la grúa.

Miestras llegaba Pepe, dimos buena cuenta del copioso desayuno a base de huevos fritos con papas y chorizo frito. Como no podía ser de otra manera, acompañados de una botella de vino tinto y de postre un chipitin de orujo.

Llego Pepe. Un tío coj..... que se ocupo de mi coche como si fuera suyo.

Me convenció para llevarlo al taller de su amigo y ver que le podía pasar. Lo cargamos como pudimos, ya que el patrolo casi no entraba de ancho y fue con la mitad de las ruedas fuera del camión.

Un poco mosca por tener que dejar mi coche en el taller, me puse de navegante en el coche de Citri y continuamos con la ruta a esperas de una llamada que me informara del problema del patrol.

según avanzábamos, la cosa se fue poniendo de lo mas interesante. Navegando por caminos estrechos y pistas para admirar un fantástico cañón.

Una empinada y larga pista nos condujo a la cresta de la montaña, la cual teníamos intención de recorrer hasta cruzar toda la sierra.

Una vez arriba, comenzamos con una sucesión de subidas y bajadas que ponían los pelos de punta, teniendo que aplicarte para no cruzar el coche.

En medio de una gran bajada, recibo la llamada de Pepe el de la grúa diciéndome que el patrol ya esta arreglado. Tenia agua en el filtro y el filtro destrozado.

Fue colgar el teléfono y JJ nos dice por la emisora que al suzuki le suena algo raro.

Paramos a ver que le podía pasar y vimos que el grupo delantero estaba tocado y era imposible continuar con el así. Las cuestas eran muy pronunciadas y en tracción trasera era imposible afrontarlas

Así que a mitad del recorrido, nos toco buscar un camino que bajara a una carretera para ir a buscar el patrol y que miraran el suzuki.

Otra vez con los tres coches, nos recomendaron ir a un pueblo a hacer turismo que estaba cerca de la carretera de vuelta a casa. Así que nos fuimos de turistas con cierto bajón por no haber podido terminar nuestra ruta y quedarnos a las puestas de lo que prometía ser un auténtico día de todo terreno.

Queda pendiente volver a terminar este extraordinario recorrido, el cual no pudimos hacer mas que la mitad del mismo.

Como siempre, agradecer a todos los participantes su asistencia, ya que sin ellos, por bonita que sea la ruta no seria lo mismo.